Invitados

BRUNO GALLUCCIO

 

Nápoles, Italia, ciudad donde reside. Graduado en física, trabajó en una empresa de alta tecnología dedicada a las telecomunicaciones y los sistemas espaciales. Su primer libro de poesía, Verticali (Verticales), fue publicado por Einaudi en 2009; en 2015, nuevamente por Einaudi, salió La misura dello zero (La medida de cero). La obra de Galluccio se distingue por incorporar en la poesía el lenguaje científico, y especialmente de la física, para la expresión no solo de lo abstracto sino también de lo concreto, no solo de las ideas sino también de los sentimientos. Coordina uno de los mejores programas de lectura de poesía de Italia en el café Il Tempo del Vino e delle Rose de Nápoles.

 

 

 

traduzione  in spagnolo di Marisol Bohorquez Godoy

1

 

el vacío siempre un enigma y un mito

habitante con horror de las primeras 

preguntas infantiles sobre el universo

cuando salir de la casa es recelo

y el más allá estaba marcado 

por la pesadilla del abandono

y aquel vacío parecía tan real

allí afuera de casa en acecho

una emboscada lejana y amenazante

un alejarse como un ciego

o moverse sin razón

abandonando los puntos cardinales

hoy sabemos que el vacío no existe

hay en todas partes fluctuaciones cuánticas

perturbaciones de campo

que hacen aparecer fotones o materia

porque incluso aquí el cero 

es una función fantasma

un valor exacto que no se puede alcanzar

2

 

morir no es conectarse al infinito

es abandonarlo después de haber probado

esta ponderosa idea

cuando la especie humana se extinga

aquel conjunto de saber acumulado

en vuelos y extravíos

se dispersará

y el universo no podrá saber

que se ha resumido por un periodo limitado 

en una fracción mínima

 

3

 

fue disparada al big bang la flecha del tiempo

y hoy todavía señala nuestra dirección 

también fue lanzada la flecha de la entropía

por tanto la taza que se rompe no se restaura de nuevo

el polvo no vuelve espontáneamente a la pared

incluso cuando intentamos con la teoría

poner orden en la idea del universo

aumentamos el desorden total

y esas dos flechas lanzadas en aquel momento

misteriosamente tienen la misma dirección

pero a veces nos sentimos perdidos

en este enlace primario

y sentimos una extraña nostalgia

de un ambiente completamente euclidiano

la intolerancia de no poder moverse

adelante y atrás como por los espacios

esa bahía de posibilidades perdidas