Y SE DURMIERON CON UN SOL EN SUS SUEÑOS

¿Hay estrellas tristes en la noche, las puedes ver? Algunos poetas dicen que se ríen, otros como Chesterton las refieren como la noche misma, allí donde todo puede ser un “monstruo hecho de ojos”. Pero Aurelio Arturo nos habla que esos ojos vienen de “vastas noches alumbradas por una estrella de menta que enciende toda sangre”. Cada uno sabe que el reflejo de un lago, los aullidos de los perros, las flores que se cierran, los perfumes de ciertos bosques, el silencio de algunos pájaros está viviendo la noche. En ese lugar donde cada momento reúne lo que hemos sido y será, una historia del universo se renueva justamente allí donde su poema nos dice “Y se durmieron con un sol en sus sueños”.

Nuestras vidas y el más tenue detalle de nuestras vidas se justifican por una intuición de León Bloy, aquella que aprendí en palabras de Borges: “La aterradora inmensidad de los abismos del firmamento es una ilusión, un reflejo exterior de nuestros abismos, percibidos en un espejo. Nuestros ojos ejercen una astronomía sublime en el infinito de nuestros corazones. Si vemos la Vía Láctea es porque existe verdaderamente en nuestra alma”. Un estado de perplejidad diferente a las certezas nos guía por realidades tan distintas, nos revela por qué lo cercano se define en las cosas lejanas, se acumula en quien las ve, porque como dice William Ospina, está en quien las ve.

Con el trazo especial de Santiago Guevara, nuestro lobo de las estrellas renueva el voto de nuestro nuevo festival de poesía: ¡VIVE PEREIRA, VIVE LUNA DE LOCOS!

Giovanny Gómez
Pereira, 29 de Julio